Los beneficios de practicar el ayuno intermitente según los expertos

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El ayuno, entendido como la restricción voluntariamente de cuándo comer, se ha practicado durante siglos, por razones filosóficas, religiosas y para mejorar la salud. Y en los últimos tiempos se ha popularizado como método infalible para perder peso y por los múltiples beneficios que produce al organismo.

El médico griego Hipócrates lo defendió para tratar ciertas dolencias, creyendo que un ayuno ayudaba al cuerpo a curarse a sí mismo. Los musulmanes ayunan durante el Ramadán. Los judíos e hindúes observan los días de ayuno y los católicos solían abstenerse de comer durante 24 horas antes de recibir la sagrada comunión.

Registrada por primera vez en el siglo V a. C., la práctica de ayunar ahora se ha convertido en una tendencia de salud al alza. El ayuno intermitente, también conocido como comer con restricción de tiempo, se trata de reducir la ventana de tiempo en la que comemos, para controlar el peso.

El ayuno intermitente a corto plazo induce un proceso de reparación celular llamado autofagia. Las células utilizan material celular y proteínas viejos e innecesarios para obtener energía, y eso, a su vez, puede conducir a la protección contra enfermedades neurodegenerativas y cáncer.

La clave es la duración del ayuno, y para inducir la autofagia se requiere un bajo nivel de glucógeno hepático, que generalmente solo se logra después de aproximadamente 14 a 16 horas de ayuno, posiblemente más. Es por esto que es importante que cualquiera que esté considerando ayunar acuda en primer lugar a un médico, nutricionista o dietista.

Estudios recientes han demostrado que el ayuno cambia de forma la microbiota intestinal y eso a su vez reduce la presión arterial. Esta investigación mostró que en solo tres meses de practicar el ayuno nocturno de 14 horas y cenar antes de las 20:00 horas, la presión arterial de los sujetos involucrados en el estudio volvió a su rango normal.

Al parecer esto se debe al resultado de comer durante el día, cuando nuestro cuerpo está diseñado para hacerlo, en lugar de comer tarde en la noche, para lo cual no estamos diseñados. Comer tarde puede ejercer mucha presión sobre nuestro sistema digestivo y otros órganos como el corazón debido a nuestro ritmo circadiano, los tiempos naturales que funcionan en el cuerpo.

Los expertos consideran que no deberíamos considerar el ayuno como pasar hambre, sino como darle tiempo al cuerpo para sanar. Si una persona por ejemplo se siente realmente hinchada, con ayunar durante 20 horas es suficiente para volver a un estado de digestión óptima.

Con una reducción de la inflamación, se produce una renovación celular más rápida, gracias a esa autofagia, descrita como una función de desintoxicación importante en el cuerpo para limpiar las células dañadas.

El ayuno intermitente puede ayudar a regular nuestra ritmo circadiano, el cual determina los patrones de sueño. Un ritmo circadiano bien regulado significa que te dormirás fácilmente y te despertarás sintiéndote renovado, según una investigación del Nature and Science of Sleep.

Si dejamos de comer antes del atardecer, se está fomentando el patrón de sueño natural del cuerpo mediante el ayuno circadiano.

Cuando te acuestas con el estómago vacío o casi vacío, los relojes internos del sistema digestivo se sincronizan con los del cerebro. De esta forma apagamos las luces internas antes de apagar las externas.

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